Sube al ferry rápido desde Hillarys Boat Harbour con parking gratis incluido, cruza a Rottnest Island en menos de una hora y pasa el día explorando playas tranquilas o recorriendo en bici a tu ritmo. El almuerzo corre por tu cuenta (prueba el fish and chips) y siempre hay tiempo para ver quokkas antes de regresar. Un plan relajado que deja huella.
Confieso que no esperaba que el viaje desde Hillarys Boat Harbour fuera tan rápido — ni tan ruidoso. El motor rugió y de repente estábamos cortando el Océano Índico, con el agua salpicando las ventanas mientras un niño pequeño chillaba cada vez que el barco saltaba sobre una ola. Yo solo miraba cómo Perth se quedaba atrás, con un café en la mano, intentando no derramarlo. Los cuarenta minutos pasaron volando. Y ahí estaba: Rottnest Island, con su arena clara y ese azul tan particular que solo ves en Australia Occidental.
Lo primero que me llamó la atención al bajar del ferry fue esa mezcla de eucalipto y algas — un olor fuerte pero fresco a la vez. Un local descargando cajas cerca del muelle nos miró con complicidad (seguro notó que éramos novatos). Caminamos junto a antiguas casitas de piedra caliza y encontramos un mapa cerca del Settlement, pero la verdad es que solo seguimos el sonido de las bicicletas y las risas de niños que venían de la bahía Thomson. Aquí hay 63 playas — perdí la cuenta después de tres. Encontramos una casi vacía, salvo por dos adolescentes quemados por el sol lanzando un frisbee y un quokka husmeando mi mochila. Por cierto, esos bichos sí que te devuelven la sonrisa.
El almuerzo fue sencillo — fish and chips en una cafetería donde la mujer detrás del mostrador llamaba “cariño” a todo el mundo (me cayó bien al instante). Mi amiga Li intentó pedir con su mejor acento australiano; no salió muy bien pero hizo reír a todos. Luego nos sentamos en un banco a ver los barcos mecerse en la bahía, con la sal secándose en la piel. No podía dejar de pensar en lo distinto que se sentía esto comparado con Perth — más tranquilo, como si nadie tuviera prisa por nada aquí.
Tomamos el ferry de la tarde para volver (no lo pierdas — salen puntuales) y vi cómo Rottnest se hacía un pequeño punto en el horizonte. Seguía pensando en esa playa vacía y en lo silencioso que se volvió todo cuando el viento paró un momento. Si buscas algo sencillo pero auténtico — solo aire de mar, arena entre los dedos y quizá un selfie con un quokka si tienes suerte — esta excursión a Rottnest Island es difícil de olvidar.
El trayecto en ferry dura unos 40 minutos en cada dirección.
Se ofrecen traslados de ida y vuelta desde hoteles seleccionados bajo petición.
El ferry de vuelta sale a las 16:30; hay que estar en el muelle principal a las 16:10.
No, no incluye comidas; puedes comprar comida en los cafés o llevar tu picnic.
Sí, hay parking gratuito para quienes usan el ferry en Hillarys Boat Harbour.
Sí, los niños deben ir acompañados por un adulto; los bebés pueden ir en el regazo o en cochecito.
El tour es accesible para sillas de ruedas; consulta con los operadores para necesidades específicas.
Tu día incluye billetes de ferry rápido ida y vuelta entre Hillarys Boat Harbour y Rottnest Island, todos los impuestos y tasas de desembarque, parking gratis en Hillarys Boat Harbour y traslados opcionales desde el hotel si los pides al reservar — solo tienes que presentarte listo para disfrutar del aire marino y la isla.
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