Deja Florencia por un día para vivir en una granja orgánica en la cima de una colina toscana: recoge ingredientes frescos del huerto, prueba vinos y aceite de oliva locales, cocina con anfitriones amables y relájate en la piscina o pasea por los viñedos antes de volver a casa lleno y feliz.
“Aquí no hay prisas—primero el vino, y luego todo lo demás,” nos dijo Paolo mientras nos servía unos vasitos de algo cítrico y brillante (¿limoncello?) antes de que siquiera pisáramos la cocina. Acabábamos de bajarnos del tren desde Florencia hacia San Miniato—Paolo nos había ayudado a comprar los billetes en la estación de Santa Maria Novella, lo cual fue un alivio porque esas máquinas siempre me confunden. El viaje duró unos cuarenta minutos, tiempo suficiente para ver cómo la ciudad se quedaba atrás y dejar que mi mente se calmara. Noté que el aire cambió en cuanto llegamos al Agriturismo Tenuta Chiudendone; olía a hierba recién cortada y hierbas silvestres, un aroma intenso pero dulce.
No esperaba tener que recoger yo mismo los ingredientes para el almuerzo, pero ahí estábamos—yo intentando explicar torpemente a Li (nuestra guía) que nunca había recolectado espárragos silvestres. Ella se rió y me enseñó a reconocerlos asomando entre las vides. Mis manos se ensuciaron un poco de tierra, pero no me importó; se sentía bien hacer algo sencillo. El jardín zumbaba con abejas y se escuchaba de fondo una radio con pop italiano desde una ventana abierta cerca. Paseamos entre filas de olivos mientras Paolo nos contaba cómo prensan el aceite de oliva virgen extra en frío justo aquí en la finca—nos hizo probarlo con pan, con ese sabor a hierba fresca y un toque picante a la vez.
La parte de cocinar fue menos formal de lo que imaginaba—muchas charlas, un poco de caos (casi se me cae un tomate), nada demasiado serio. El almuerzo terminó siendo de tres platos: pasta fresca con lo que habíamos recogido, verduras asadas y unas galletitas que mojamos en vino dulce. Probamos vinos tinto y rosado de su propio viñedo; honestamente, todavía recuerdo ese rosado cada vez que veo un atardecer rosa. Después de comer más de la cuenta, algunos se metieron en la piscina infinita de agua salada (que es más suave para la piel) mientras otros se tumbaban bajo higueras o subían a una pequeña iglesia antigua en la cima de la colina.
Si buscas una experiencia de chef con todo pulido, esto no es para ti—y justamente por eso me encantó. Se sentía como ser invitado a casa de alguien, no solo tachar otra excursión típica en Toscana. Incluso de regreso a Florencia, con los zapatos todavía polvorientos del camino de la granja, me sorprendí sonriendo sin razón aparente.
Quedas en la estación central Santa Maria Novella de Florencia, donde tu guía te ayuda a comprar los billetes de tren a San Miniato (unos 40 minutos).
Sí, incluye un almuerzo tradicional toscano de tres platos junto con catas de vinos locales y aceite de oliva virgen extra.
Sí, después del almuerzo puedes nadar en la piscina infinita de agua salada de la finca o relajarte en los jardines.
Recolectarás ingredientes en los huertos o campos (según temporada) y luego prepararás platos tradicionales sencillos junto a tus anfitriones.
Los bebés y niños pequeños pueden unirse; se permiten cochecitos, pero los bebés deben ir en brazos de un adulto durante el transporte.
Se recomienda un nivel moderado de forma física por las caminatas por jardines y terrenos irregulares.
Probarás tres vinos diferentes producidos en la finca: tinto, rosado y también licores locales como el limoncello.
Sí, según la temporada puedes recoger uvas, aceitunas, hierbas silvestres o espárragos junto a tus anfitriones antes de cocinar.
Tu día incluye ayuda para comprar billetes de tren de Florencia a San Miniato, paseo guiado por una finca orgánica en la cima de la colina con visitas a viñedos y huertos, recolección de ingredientes y cocina práctica con locales, cata de tres vinos distintos y licores como limoncello, aceite de oliva virgen extra prensado en frío servido con pan, almuerzo tradicional toscano de tres platos preparado juntos, además de tiempo para relajarte en la piscina infinita de agua salada o explorar la finca antes de volver a Florencia por la tarde.
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