Sentirás cómo Mauricio cambia bajo tus pies: de cráteres volcánicos a tierras de colores y lagos sagrados envueltos en incienso. Con transporte privado y guía local, probarás ron fresco, sentirás el viento en Black River Gorges y verás la luz caer sobre Alexandra Falls —todo en un día que recordarás para siempre.
No me imaginaba lo verde que podía ser Mauricio hasta que llegamos a Trou aux Cerfs. El aire estaba cargado con ese aroma terroso de la mañana, dulce y húmedo a la vez, y Ashwin, nuestro conductor, se reía cuando intentaba pronunciar el nombre del volcán (aún creo que no lo logré bien). Había gente corriendo alrededor del cráter, algunos nos saludaban con la cabeza. Desde ahí arriba se alcanza a ver hasta la costa si entornas los ojos y atraviesas la neblina. Pensaba que “volcán” sería algo más dramático, pero en realidad transmitía una paz increíble.
Después paramos frente a una enorme estatua de Shiva —108 pies de altura, según Ashwin— y al lago sagrado cercano. La gente encendía incienso y dejaba flores; se escuchaba un murmullo de oraciones mezclado con el canto de los pájaros. Intenté seguir la explicación de Ashwin sobre los dioses y su significado en la tradición hindú, pero me distraían los colores y olores: jazmín, humo, piedra mojada. Luego manejamos por carreteras serpenteantes donde los campos de caña de azúcar pasaban rápido junto a la ventana y de repente estábamos en Alexandra Falls. Más que una caída fuerte, es un mirador con vistas amplias al bosque y los valles. El viento en la cara y el cabello alborotado.
La palabra clave para mí siempre fue “excursión de un día en Mauricio” —quería ver todo sin prisas. El mirador de Black River Gorges fue impresionante: acantilados enormes, árboles enredados y el océano brillando a lo lejos. Allí conocimos a otra pareja que había venido solo a hacer fotos, pero terminó charlando con Ashwin sobre rutas de senderismo (él conoce todos los atajos). El almuerzo no estaba incluido, pero compramos samosas en un puesto al borde de la carretera, lo suficientemente picantes para hacerme llorar.
Más tarde llegamos al Geoparque de la Tierra de Siete Colores. Al principio parece irreal: colinas onduladas en tonos rojos, púrpuras y ocres bajo un sol radiante. Los niños corrían persiguiéndose mientras sus padres tomaban fotos junto a las tortugas gigantes (de verdad son enormes). Terminamos con una parada en una rhumerie para probar ron; nos dejaron degustar tres tipos hechos con caña cultivada cerca. Un dulce ardor en la garganta que me gustó más de lo que esperaba.
Volver conduciendo al atardecer por pequeños pueblos se sintió como entrar detrás del telón. Sigo pensando en esa primera vista desde Trou aux Cerfs —la calma antes de que todo empezara.
El tour es de día completo con horarios flexibles según las paradas; la mayoría dedica entre 7 y 9 horas para ver todos los lugares principales.
Sí, el transporte privado con recogida en el hotel está incluido en la reserva.
Sí, los bebés pueden ir en cochecito o silla especial, que se pueden solicitar para mayor comodidad familiar.
El itinerario incluye el volcán Trou aux Cerfs, el lago sagrado Grand Bassin, el mirador de Alexandra Falls, el mirador de Black River Gorges, el Geoparque de la Tierra de Siete Colores o el parque de la Tierra de 23 Colores (según el tiempo), y una rhumerie para degustar ron.
No hay almuerzo formal incluido, pero hay opciones para comprar snacks o comidas en el camino.
No se especifican las entradas; consulta con tu proveedor qué está incluido antes de reservar.
Sí, según el tiempo disponible puedes visitar uno u otro como parte de tu itinerario personalizado.
Tu día incluye transporte privado con aire acondicionado y recogida y regreso en cualquier punto del suroeste de Mauricio. Contarás con un guía/conductor local durante todo el recorrido; se pueden solicitar sillas para bebés o cochecitos para familias.
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