Sentirás el corazón a mil al subir a la plataforma del Shotover Canyon Swing en Queenstown, acompañado por locales que conocen cada rincón del acantilado. Prepárate para un briefing de seguridad completo, mucho ánimo (y bromas), y elegir entre varios estilos de salto salvajes—todo con traslado en shuttle incluido. Ese momento de la caída se queda contigo mucho después de aterrizar.
Lo admito—casi me echo atrás. De pie en esa plataforma sobre el río Shotover, las rodillas me temblaban sin control (nada útil). Nuestro guía, Jamie, soltó un chiste sobre que “la gravedad siempre funciona”, y curiosamente eso me calmó. El cañón se veía aún más profundo de lo que imaginaba por las fotos—una especie de corte salvaje entre tanto verde y piedra. Desde ahí arriba se olía el río abajo, frío y cortante.
El briefing de seguridad fue hasta divertido—mucha charla y nada de rigidez para algo que dicen es el primer canyon swing comercial del mundo. Revisaron nuestros arneses como tres veces (conté), y luego nos dejaron elegir el estilo de salto. Yo me fui por el clásico de frente; mi amigo probó uno llamado “la silla”, que es justo como suena. Cuando finalmente das el paso… son 60 metros de caída libre pura antes de que el columpio te tome. Se me cayó el estómago tan rápido que me olvidé de gritar hasta la mitad del descenso.
Es un ruido brutal—viento en los oídos, el río rugiendo abajo—y de repente estás columpiándote en ese espacio enorme con Queenstown a tus espaldas. Jamie gritó algo de ánimo que apenas escuché entre mi risa (o tal vez el pánico). Después nos quedamos un rato en las rocas, con los zapatos llenos de polvo, tratando de asimilar lo que acababa de pasar. Todavía no sé si me temblaban las manos por la adrenalina o por alivio.
La plataforma está a 109 metros sobre el río Shotover, con 60 metros de caída libre antes de columpiarse más de 200 metros.
Sí, incluye traslado en shuttle desde el centro de Queenstown, en la tienda Shotover Canyon Swing en Shotover Street.
La edad mínima para participar es 10 años.
Los niños de 13 años o menos deben ir acompañados por un adulto; los menores de 15 necesitan que un padre o tutor firme la autorización.
Se proporciona todo el equipo de seguridad y hay un briefing exhaustivo antes del salto; el personal revisa los arneses varias veces.
Sí, puedes saltar solo o en tándem con un amigo, siempre que se cumplan los límites de peso combinados.
Sí, hay varios estilos para elegir, desde el clásico de frente hasta opciones creativas como “la silla”.
La actividad es accesible para sillas de ruedas y se permiten animales de servicio.
Tu experiencia incluye traslado en shuttle ida y vuelta desde el centro de Queenstown o Arthurs Point si se reserva con anticipación, todo el equipo de seguridad necesario, un briefing detallado con guías expertos que conocen cada detalle del canyon swing, y mucho ánimo antes de tu salto sobre el río.
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