Recorrerás los viñedos históricos de Lazise con un guía local, catarás al menos seis vinos de Garda maridados con quesos y embutidos regionales, y escucharás historias familiares dentro de una bodega en funcionamiento. Prepárate para risas acompañadas de bruschetta con aceite de oliva fresco—y quizás te quedes pensando en esas vides mucho después de irte.
Con las manos metidas en una caja de uvas, alguien nos hizo señas para que lo siguiéramos—era Matteo, cuya familia lleva cinco generaciones al frente de este lugar. No esperaba que recordara todos nuestros nombres, pero lo hizo, incluso el mío (que los italianos siempre pronuncian mejor que yo). El aire fuera de la bodega Bergamini olía a hierba y a algo dulce—¿quizá flores silvestres? Caminamos entre las filas de vides bajo un cielo que no sabía si quería llover o no. Matteo señaló las zonas “Cru” donde nacen sus mejores Bardolino y Chiaretto. Nos explicó sobre el suelo y el sol como si hablara de viejos amigos.
Dentro de la bodega hacía fresco y silencio, salvo por algún tintineo lejano. Las barricas parecían antiguas pero bien cuidadas—como si las hubieran pulido tanto las historias como las manos. Nuestro guía cambiaba sin esfuerzo entre inglés y alemán (mi italiano es un desastre), contándonos cómo el Custoza obtiene su color. Intenté repetir uno de los nombres de las uvas—se rieron cuando traté de decirlo en mandarín; seguro lo arruiné. Hubo un momento en que nos quedamos quietos, respirando el aroma a roble y tierra—una sensación extrañamente reconfortante.
La sala de cata parecía más el salón de alguien que un lugar formal. Nos sentamos alrededor de una mesa larga con cestas de pan, quesos locales con un sabor casi a hierba, y salami que dejaba un toque picante en la lengua. Seis botellas alineadas—cada una servida con su pequeña historia. El aceite de oliva en la bruschetta tenía un sabor verde, de alguna forma (sé que suena raro). Al tercer vaso, todos hablaban más alto, compartiendo planes de viaje. Aún recuerdo la vista desde la ventana: vides extendiéndose hacia el lago de Garda, nubes bajas que parecían querer unirse en cualquier momento.
La cata incluye al menos seis vinos diferentes seleccionados entre las mejores botellas de la bodega.
Sí, pueden participar bebés y niños pequeños; hay cochecitos y asientos especiales para bebés disponibles.
El menú se basa principalmente en quesos, bruschetta y embutidos; los vegetarianos pueden disfrutar del queso y el pan, pero deben avisar con antelación para más opciones.
Sí, el tour es accesible para sillas de ruedas tanto en el viñedo como en la bodega.
La cata se puede hacer en inglés, italiano o alemán, incluso mezclando idiomas durante la sesión si es necesario.
No, no incluye recogida en hotel; los participantes se reúnen directamente en la bodega Bergamini cerca de Lazise.
La familia Bergamini produce vino aquí desde hace más de 100 años, a lo largo de cinco generaciones.
Tu día incluye un paseo guiado por los viñedos históricos de Garda cerca de Lazise, una introducción a la elaboración del vino dentro de la bodega en funcionamiento, catas de al menos seis vinos locales maridados con tablas de embutidos, quesos y bruschetta con aceite de oliva, todo acompañado por anfitriones que comparten la historia centenaria de su familia.
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