Vas a probar cinco mezcales de producción pequeña junto con chocolates mexicanos de alta calidad en el corazón de Oaxaca, guiado por alguien que realmente sabe del tema. Prepárate para cócteles de temporada, botanas tradicionales (sí, chapulines si te animas) y relatos que hacen que cada sorbo tenga más significado. Si te encanta descubrir nuevos sabores o simplemente quieres reírte con tu primera cara de mezcal, esta experiencia te quedará grabada.
Lo primero que me llamó la atención fue el aroma: terroso, ahumado, como si alguien acabara de apagar una vela, pero con un toque dulce. Estábamos en una pequeña y acogedora sala de cata en Oaxaca, con la luz del sol colándose por las persianas de madera. Nuestra guía, Ana, me entregó una pequeña copa de barro con un cóctel de mezcal (me contó que la receta cambia cada temporada; este tenía un toque cítrico que no supe identificar). Di un sorbo y sentí ese calor recorrerme hasta el pecho. Afuera se escuchaba música, amortiguada por las gruesas paredes.
Probamos cinco mezcales artesanales diferentes durante la cata, cada uno servido en estas preciosas copitas. Ana nos explicó de dónde venía cada agave (Espadín, Silvestre… uno se me olvidó porque me distraje con el plato de chapulines que puso frente a mí con una sonrisa). Nos contó cómo se hace el mezcal: corazones de agave asados lentamente, molinos de piedra, todo ese esfuerzo para unas pocas botellas. Las historias hicieron que el sabor fuera distinto. Entre sorbos, picábamos cacahuates picantes y unos cuadros de chocolate oscuro que se derretían tan despacio que casi me dio risa haberme apurado en el primer bocado.
Intenté pronunciar bien “tobalá” — Ana se rió y dijo que hasta los locales a veces se equivocan. Los chocolates no eran solo dulces; algunos tenían sabores frutales o un toque amargo. Uno tenía un picante de chile que me sorprendió, pero para bien. Hubo un momento en que todos nos quedamos en silencio después de probar una de las combinaciones; creo que nos sorprendió lo bien que se llevan el mezcal y el chocolate. ¿Sabes esa sensación de darte cuenta que te has estado perdiendo algo sencillo? Eso fue.
La cata incluye cinco mezcales artesanales diferentes más un cóctel de temporada.
La experiencia incluye botanas tradicionales como frutas y cacahuates; los chapulines son opcionales.
Sí, tanto curiosos como amantes de la gastronomía disfrutarán aprendiendo sobre estas combinaciones.
La cata se lleva a cabo en la ciudad de Oaxaca, en un espacio dedicado al mezcal y chocolate artesanal.
Se sirve un cóctel de mezcal de temporada como bienvenida; no se mencionan otras bebidas.
No se menciona transporte; los participantes llegan por su cuenta al lugar.
Sí, se permiten animales de servicio durante la experiencia.
No se recomienda para mujeres embarazadas debido al consumo de alcohol.
Tu día incluye la degustación de cinco mezcales artesanales, un cóctel fresco de temporada como bienvenida, platos de frutas y cacahuates picantes junto con botanas tradicionales mexicanas (incluyendo chapulines si te animas), además de cinco chocolates mexicanos premiados, todo guiado por un experto que comparte las historias detrás de cada maridaje.
¿Necesitas ayuda para planear tu próxima actividad?