Montarás caballos Paso Higueyano por tierras dominicanas auténticas, ayudarás a arrear ganado con guías locales, probarás frutas tropicales recién cortadas y compartirás un almuerzo en el rancho antes de regresar. Lo que recordarás no solo es el paisaje, sino las botas embarradas y las risas.
Creía saber qué era la “vida de campo” hasta que llegamos a Rancho Cana Tequila, cerca de Higüey. Lo primero que me impactó fue el olor: tierra, hierba dulce y algo que recordaba al cuero calentado por el sol. Nuestro guía José sonreía mientras repartía cascos y nos contaba que los caballos Paso Higueyano son casi celebridades locales (lo dijo guiñando un ojo). Al principio estaba nervioso, mi última experiencia a caballo fue un paseo en pony cuando tenía seis años, pero José hizo que todo fuera sencillo, incluso cuando mi caballo decidió picar unas hojas al borde del camino.
Empezamos recorriendo huertos de árboles frutales —mangos por todos lados— y el aire se sentía denso pero fresco. En un momento paramos para que José nos enseñara a reconocer una guayaba madura; la partió ahí mismo. Dedos pegajosos, sabor dulce y ácido, mejor que cualquier postre. Luego llegó la parte del ganado. De repente, vacas por todos lados, con esos ojos grandes y marrones que nos miraban mientras ayudábamos a arrearlas por un charco (bueno, más bien mirábamos mientras los vaqueros hacían el trabajo). El sonido de los cascos en el barro es extrañamente satisfactorio. Mis jeans se mancharon, pero no me importó.
Hay una colina desde donde se ve hasta el infinito: campos que se extienden bajo un cielo azul intenso. Plantamos semillas de cacao juntos (probablemente lo hice mal), y alguien bromeó sobre dejar nuestra huella en República Dominicana. El almuerzo en el establo fue animado y relajado: arroz, habichuelas, pollo con un toque ahumado de la fogata y fruta fresca de acompañante. Nos sirvieron un trago de tequila “para el valor”, lo que provocó risas sin razón. Aún recuerdo esa vista desde lo alto del rancho cuando el ruido de la ciudad me abruma.
El tour completo dura 5 horas, incluyendo recogida y regreso al hotel.
Sí, el transporte desde y hacia tu hotel está incluido.
No, no se requiere experiencia; los guías te darán instrucciones antes de empezar.
Montarás caballos Paso Higueyano, una raza autóctona de República Dominicana.
Sí, se ofrece un almuerzo tradicional dominicano en el establo.
Los tours son semi-privados, con máximo 10 jinetes por grupo.
Hay opción de paseo privado por la playa; contacta antes de reservar para más detalles.
Se recomienda usar jeans o pantalones largos para mayor comodidad y seguridad.
Tu día incluye recogida en vehículos cómodos, todo el equipo de seguridad como cascos, guía experto local durante la aventura a caballo y el arreo de ganado, además de bebidas de bienvenida o bocadillos según la hora. Tras cabalgar entre huertos y ayudar en las tareas del rancho, disfrutarás un almuerzo casero dominicano con fruta fresca y, claro, un trago de tequila antes de volver al hotel.
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